Salmos 113:3
"Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová."
El salmista utiliza una imagen hermosa para expresar una verdad profunda. Desde el amanecer hasta el atardecer, durante cada instante del día, Dios es digno de recibir nuestra alabanza y toda adoración. No existe momento en el que su bondad deje de manifestarse o su presencia deje de sostenernos.
Cada amanecer es un recordatorio de su misericordia renovada. Cada anochecer nos habla de su cuidado durante la jornada. Entre ambos momentos transcurre nuestra vida diaria, con sus responsabilidades, alegrías, desafíos y oportunidades para honrar al Señor.
Muchas veces reservamos la adoración para ciertos momentos especiales, pero Dios desea acompañarnos en cada aspecto de nuestra existencia. Podemos alabarlo mientras trabajamos, mientras servimos a otros, mientras compartimos con la familia o mientras atravesamos una prueba.
La alabanza y la adoración continua no significa estar cantando todo el tiempo, sino vivir con un corazón agradecido y consciente de la presencia de Dios. Es reconocer su mano en las pequeñas bendiciones diarias y confiar en Él aun cuando no vemos respuestas inmediatas.
Hoy, al comenzar o terminar tu día, detente un momento para agradecer. Mira hacia atrás y reconoce su fidelidad. Mira hacia adelante y descansa en sus promesas. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Él sigue siendo digno de toda gloria.
Oración: Señor, que mi corazón permanezca agradecido durante todo el día. Ayúdame a reconocerte en cada momento y a vivir una vida que te honre continuamente. Amén.
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