Vistas a la página totales

Mostrando las entradas con la etiqueta humildad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta humildad. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de febrero de 2025

No hagas nada por vanagloria

Un llamado a la humildad y al servicio sincero

En Filipenses 2:3, el apóstol Pablo nos da una instrucción clara y profunda: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Este versículo nos invita a examinar nuestras intenciones y a vivir una vida marcada por la humildad, el servicio y el amor genuino hacia los demás.

La vanagloria es la búsqueda de reconocimiento, el deseo de ser exaltados por nuestros logros o habilidades. Es una gloria vacía y pasajera, que no tiene fundamento en la verdad ni en el amor. Dios nos llama a desechar esta actitud y a vivir con un corazón humilde, buscando siempre glorificarle a Él y no a nosotros mismos.

¿Qué es la Vanagloria?

La vanagloria es un orgullo disfrazado, un deseo de aparentar más de lo que realmente somos. Mientras que el mundo nos empuja a buscar aplausos y reconocimiento, el Evangelio nos enseña el valor de la humildad y el servicio desinteresado.

Jesús nos dio un claro ejemplo de esto cuando dijo en Mateo 6:1: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos”. La vanagloria busca la aprobación de las personas, mientras que el verdadero servicio busca agradar a Dios.

Humildad: El Camino del Amor Verdadero

La humildad es la clave para evitar caer en la trampa de la vanagloria. Vivir en humildad no significa pensar menos de nosotros mismos, sino pensar menos en nosotros mismos. Es reconocer que todo lo que somos y tenemos proviene de Dios y usarlo para bendecir a los demás.

Pablo nos exhorta en Romanos 12:3: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura”. Cuando nos vemos a nosotros mismos a la luz de la gracia de Dios, nos damos cuenta de que no tenemos nada de qué jactarnos. Todo es por su misericordia.

Siguiendo el Ejemplo de Cristo

El mejor ejemplo de humildad y ausencia de vanagloria es nuestro Señor Jesucristo. En el mismo capítulo de Filipenses 2, Pablo describe cómo Jesús, siendo Dios, no se aferró a su divinidad, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:5-8).

Jesús no buscó su propia gloria, sino que vivió para hacer la voluntad del Padre. Cada uno de sus actos fue una demostración de amor desinteresado, de humildad y de entrega total. Si deseamos seguir sus pasos, debemos aprender a vivir con ese mismo corazón humilde.

Cómo Evitar la Vanagloria

  1. Examina tus motivaciones: Antes de actuar, pregúntate por qué lo haces. ¿Es para glorificar a Dios o para recibir el reconocimiento de los demás? La honestidad contigo mismo te ayudará a corregir tus intenciones.

  2. Practica la gratitud: Reconoce que todo lo bueno en tu vida proviene de Dios. La gratitud destruye el orgullo y te mantiene enfocado en la fuente de todas las bendiciones.

  3. Sirve a los demás de manera desinteresada: Busca oportunidades para ayudar sin esperar nada a cambio. Hazlo en secreto cuando sea posible, confiando en que Dios ve lo que está en lo oculto (Mateo 6:4).

  4. Imita a Cristo: Haz de Jesús tu modelo de vida. Busca reflejar su carácter en cada área de tu vida, especialmente en la manera en que amas y sirves a los demás.

Una Vida llena de Humildad y Amor

Cuando dejamos de buscar nuestra propia gloria y aprendemos a vivir en humildad, nuestras vidas comienzan a reflejar el amor y la gracia de Dios de manera poderosa. El mundo no necesita más personas que busquen ser admiradas; necesita más personas que sirvan con un corazón genuino, poniendo a los demás por encima de sí mismas.

El Señor nos promete en Santiago 4:10: “Humillaos delante del Señor, y Él os exaltará”. No busquemos la gloria humana, sino la aprobación de nuestro Padre celestial. Vivamos para su gloria, sabiendo que Él nos recompensa en su tiempo perfecto y de la manera más hermosa.

Conclusión  

“No hagáis nada por vanagloria” es un llamado a dejar el orgullo y abrazar una vida de servicio y amor. Cuando nuestras acciones están motivadas por el deseo de glorificar a Dios y de bendecir a los demás, experimentamos una paz y una plenitud que nada en este mundo puede ofrecer.

Que cada día podamos orar como el salmista: “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria” (Salmos 115:1). Vivamos para glorificar su nombre, reflejando la humildad y el amor de Cristo en todo lo que hacemos. ¡A Él sea la gloria por siempre! Amén.


Si te sirve, comparte!


SALMOS 1:1 | SALMOS 1:2 | SALMOS 1:3 | SALMOS 1:4 |



«Andemos con humildad»

Humildes



"Encarnación: Ciudad de Dios"


Frase Cristiana (FC)
PARAGUAY DIOS TE BENDIGA
En este blog no se recopila información privada. Ver más detalles y Política de Privacidad.

sábado, 9 de diciembre de 2023

Ser como niños

Mateo 18:3 

y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 

Al parecer, al llegar a adultos, muchas  de las características que nos distinguían como niños fueron pasando. Varias de ellas, por diferentes razones, entre las que citamos el dolor, la frustración, emociones negativas que nos hicieron -supuestamente- más adultos, o más serios.

QUÉ NOS ENSEÑÓ JESÚS

En las enseñanzas de Jesús, hacerse como niño significa adoptar una actitud de humildad, confianza y dependencia de Dios. Los niños son naturalmente humildes, porque no tienen la experiencia o el conocimiento que tienen los adultos. Ahora, eso significa que al ser como adultos ya no podemos experimentar la humildad de un niño. Creo que no, y es eso justamente lo que nos enseña Jesús, que aún siendo adultos, aún viviendo una vida con ciertos estándares, con todo ello podemos ejercitar nuestra humildad, como la de un niño.

Los niños también son naturalmente confiados, porque creen en sus padres y en los adultos que los cuidan. Los adultos, pues son naturalmente desconfiados, pero esto también podemos cambiar. Lógico, ya podremos seleccionar con más apreciación y criterio en quien depositar nuestra confianza, pero sabemos que es bueno descansar de vez en cuanto en ciertas personas que aunque no son perfectas, pueden ser perdonadas si nos fallan. Los niños perdonan, todo el tiempo. No son rencorosos. 

Y son naturalmente los niños son dependientes, porque necesitan la ayuda de sus padres para sobrevivir y prosperar.

Jesús enseñó que los adultos deben adoptar estas mismas actitudes para poder entrar en el reino de los cielos. En el Evangelio de Mateo, Jesús dice: "De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3).

Hay varias maneras de hacerse como niño en las enseñanzas de Jesús. Una manera es ser humilde. Esto significa reconocer que no somos perfectos y que siempre podemos aprender cosas nuevas. También significa ser humildes con los demás, reconociendo que todos somos iguales ante Dios.

Otra manera de hacerse como niño es ser confiado. Esto significa creer que Dios nos ama y nos cuida. También significa creer que Dios tiene un plan para nosotros y que nos ayudará a cumplirlo.

Y, por último, también podemos hacernos como niños siendo dependientes de Dios. Esto significa reconocer que no podemos hacerlo todo por nosotros mismos y que necesitamos la ayuda de Dios para vivir una vida plena y satisfactoria.

  • Podemos ser humildes cuando admitimos nuestros errores y pedimos perdón.
  • Podemos ser confiados cuando creemos que Dios nos ayudará a superar los desafíos de la vida.
  • Podemos ser dependientes de Dios cuando le pedimos su guía y su ayuda en nuestras decisiones.

Al adoptar estas actitudes, podemos acercarnos más a Dios y vivir una vida más plena y satisfactoria.


Si te gustó, comparte!!!

«Dios nos ama como a sus hijos»

El amor.



"Encarnación: Ciudad de Dios"


Frase Cristiana (FC)
PARAGUAY DIOS TE BENDIGA

jueves, 2 de noviembre de 2023

Imitando a Jesús

 La palabra de Dios nos enseña a que seamos imitadores de Dios, como hijos amados (Efesios 5:1).


Ser imitadores de Dios significa buscar activamente adoptar los atributos, valores y comportamientos que se consideran buenos, pues los cristianos buscamos emular la bondad, la misericordia, la compasión, la justicia y otros atributos de Dios.

Esta enseñanza alienta a los creyentes a vivir vidas de amor, bondad y justicia, siguiendo el ejemplo de Cristo y expresando gratitud por Su amor. Se considera un llamado a vivir una vida piadosa y moralmente recta, actuando de manera que refleje el carácter de Dios en todas las interacciones y decisiones.

3 EJEMPLOS QUE IMITAR DE JESÚS

Imitar a Jesús es un llamado central en la enseñanza cristiana. 

I - Ejemplo de Humildad:

   - Filipenses 2:5-8 (RV60): "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."

Jesús, siendo el Hijo de Dios, demostró humildad al encarnarse como un ser humano y servir a los demás, incluso hasta la muerte en la cruz.

La humildad de Cristo se reflejó en toda su vida, al punto, que antes de su muerte lavó los pies de sus discípulos. Jesús nunca tuvo problemas en compartir con todas las personas, sean hombres, mujeres, niños, no tenía preferencia por alguna casta social, sino que se juntaba con todos, iba a la casa del pobre y también del rico, y a todos les enseñaba, sin hacer acepción de personas.

II. Ejemplo de amor y perdón:

   - Efesios 5:1-2 (RV60): "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y vivid en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante."

Jesús demostró amor al sacrificarse por la humanidad en la cruz. Su ejemplo nos llama a amar y perdonar a los demás de la misma manera que Él nos amó. 

Cuando Pedro le preguntó cuántas veces debo perdonar a mi hermano, Jesús le enseñó que el perdón debe darse sin límites, que nosotros debemos caracterizarnos por perdonar, amar a todos.

III. Ejemplo de Servicio:

   - Juan 13:14-15 (RV60): "Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis."

Jesús, siendo el Maestro, se humilló para servir a sus discípulos lavándoles los pies. Este acto ilustra el llamado a servir a los demás con humildad.

Nunca rechazó a nadie, siempre sirvió a todos, sin excepción alguna. Concurrió a los lugares donde fue solicitado y ayudó a las familias, a los necesitados, a todos. 

Estos ejemplos representan aspectos clave del carácter y las acciones de Jesús que nos toca imitar. 


«Imitando la bondad de Dios»

Como hijos amados.



"Encarnación: Ciudad de Dios"


Frase Cristiana (FC)
PARAGUAY DIOS TE BENDIGA

miércoles, 9 de marzo de 2022

La avaricia

El peligro de querer más de lo que necesitamos

Lucas 12:15

También les dijo: «Estén atentos y cuídense de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes». 

 Luego miró Jesús a los que estaban allí, y les dijo: «¡No vivan siempre con el deseo de tener más y más! No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz.» (TLA)

Y luego dijo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen» (NTV)


La avaricia es un de “apetito desmedido” por lo material. Es un deseo excesivo de tener más de lo que se necesita. La Biblia habla en repetidas ocasiones de la avaricia como una inclinación humana común pero espiritualmente peligrosa. En Lucas 12:15, Jesús mismo da una enseñanza directa sobre la avaricia en la que sería útil meditar.


En primer lugar, Jesús nos manda a estar “atentos” ante la avaricia. La idea es que observemos con agudeza cualquier inclinación de nuestro corazón hacia un deseo excesivo por las posesiones materiales. Es un mandato a estar en un “estado de alerta”, a estar pendientes ante la tentación en nosotros de la avaricia. Al hablar en estos términos, parece ser que la avaricia se mueve con sutileza y sigilo. En otras palabras, sino estamos atentos podríamos caer presa fácil de esta peligrosa inclinación. 


En segundo lugar, el evitar la avaricia requerirá no sólo estar alertar sino “tener cuidado”. Es el otro término que Jesús usa en Lucas 12:15 y que en el original significa “proveer protección”, “tener defensas arriba”. En otras palabras, el protegernos de la avaricia requerirá decisiones específicas en nuestras vidas para que no nos dejemos llevar por ella. Habrá que decir que no a ciertas compras, o posponerlas o ser más generosos con lo que tenemos y todo ello con la intención de que nuestro corazón no se apegue a lo material.


Por último, Jesús indica la razón de su advertencia contra la avaricia, esto es, “…porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.” Es decir, la razón por la que debemos frenar nuestra inclinación a la avaricia es porque la vida trasciende lo material. Lo material no es lo más importante en la vida.


Como una forma de evaluar el estado de nuestro corazón con respecto a la avaricia, hagámonos las siguientes preguntas y respondámonos con honestidad. 


- ¿Experimentas ansiedad para comprar cosas materiales?


- Cuando no puedes tener algo, ¿aceptas con gratitud esa privación?


- ¿Qué tan contento estás con el nivel y estilo de vida que Dios te ha provisto?


- ¿Te cuesta dar a aquellos que no te podrían devolver?


- ¿Te sentirías más realizado como persona o más valioso si tuvieses más posesiones de las que tienes?


- ¿Tratas con más dedicación a aquellos que más tienen? 


Si al responderte estas preguntas has descubierto que tu corazón se ha inclinado hacia la avaricia, arrepiéntete, pido perdón a Dios y acepta su perdón, que es posible gracias al sacrificio de Cristo Jesús. Decide de ahora en adelante “estar atento y cuidarte de la avaricia.”



Fuente: https://www.bible.com/es-ES/reading-plans/21390/day/1

Bible.com YouVersion


martes, 15 de noviembre de 2016

El hombre propone...

El hombre propone, pero Dios dispone.


16. Proverbios sobre la vida y la conducta
1. Del hombre son las disposiciones del corazón;
    Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.
2 Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión;
    Pero Jehová pesa los espíritus.
3 Encomienda a Jehová tus obras,
   Y tus pensamientos serán afirmados.
4 Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo,
   Y aun al impío para el día malo.
5 Abominación es a Jehová todo altivo de corazón;
   Ciertamente no quedará impune.
6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado,
   Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.
7 Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová,
   Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.
8 Mejor es lo poco con justicia
   Que la muchedumbre de frutos sin derecho.
9 El corazón del hombre piensa su camino;
   Mas Jehová endereza sus pasos.
10 Oráculo hay en los labios del rey;
   En juicio no prevaricará su boca.
11 Peso y balanzas justas son de Jehová;
   Obra suya son todas las pesas de la bolsa.
12 Abominación es a los reyes hacer impiedad,
   Porque con justicia será afirmado el trono.
13 Los labios justos son el contentamiento de los reyes,
   Y éstos aman al que habla lo recto.
14 La ira del rey es mensajero de muerte;
   Mas el hombre sabio la evitará.
15 En la alegría del rostro del rey está la vida,
   Y su benevolencia es como nube de lluvia tardía.
16 Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado;
   Y adquirir inteligencia vale más que la plata.
17 El camino de los rectos se aparta del mal;
   Su vida guarda el que guarda su camino.
18 Antes del quebrantamiento es la soberbia,
   Y antes de la caída la altivez de espíritu.
19 Mejor es humillar el espíritu con los humildes
   Que repartir despojos con los soberbios.
20 El entendido en la palabra hallará el bien,
   Y el que confía en Jehová es bienaventurado.
21 El sabio de corazón es llamado prudente,
   Y la dulzura de labios aumenta el saber.
22 Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee;
   Mas la erudición de los necios es necedad.
23 El corazón del sabio hace prudente su boca,
   Y añade gracia a sus labios.
24 Panal de miel son los dichos suaves;
   Suavidad al alma y medicina para los huesos.
25 Hay camino que parece derecho al hombre,
    Pero su fin es camino de muerte.
26 El alma del que trabaja, trabaja para sí,
   Porque su boca le estimula.
27 El hombre perverso cava en busca del mal,
   Y en sus labios hay como llama de fuego.
28 El hombre perverso levanta contienda,
   Y el chismoso aparta a los mejores amigos.
29 El hombre malo lisonjea a su prójimo,
   Y le hace andar por camino no bueno.
30 Cierra sus ojos para pensar perversidades;
   Mueve sus labios, efectúa el mal.
31 Corona de honra es la vejez
   Que se halla en el camino de justicia.
32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
   Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
33 La suerte se echa en el regazo;
   Mas de Jehová es la decisión de ella.




Frase Cristiana (FC)


PARAGUAY DIOS TE BENDIGA

martes, 24 de marzo de 2015

Sigue el proceso

Hay procesos que te humillarán para que en las bendiciones venideras te mantengas humilde.

Sigue el Proceso: La Humildad como Clave de las Bendiciones Venideras

La vida está llena de procesos. Cada día, cada paso que damos nos enfrenta a situaciones que nos desafían, nos enseñan y, muchas veces, nos hacen sentir vulnerables. Sin embargo, es en estos procesos donde se forjan nuestro carácter, nuestra fortaleza y nuestra capacidad para recibir las bendiciones que Dios tiene reservadas para nosotros. En ocasiones, esos procesos pueden ser difíciles, y es natural que nos sintamos abrumados o desanimados. Pero es importante recordar que, incluso en los momentos más complicados, hay un propósito detrás de todo lo que experimentamos.

Hay un principio clave que debemos entender: algunas veces, los procesos nos humillan. Nos enfrentamos a pruebas, a situaciones incómodas o a momentos que nos hacen sentir pequeños, pero esos mismos procesos tienen la capacidad de enseñarnos la lección más valiosa de todas: la humildad. Esta virtud no es solo un valor que debemos practicar, sino una preparación para las bendiciones que vendrán a nuestras vidas.

El proceso como maestro

Cuando atravesamos momentos difíciles, solemos mirar el futuro con ansias, deseando que llegue la parte buena, la bendición que tanto anhelamos. Sin embargo, muchas veces olvidamos que el proceso en sí mismo es parte fundamental de esa bendición. Dios no solo quiere darnos algo, Él quiere que estemos listos para recibirlo con un corazón humilde y agradecido. El proceso es el espacio en el que se trabaja nuestro carácter, se pulen nuestras imperfecciones y se nos prepara para recibir lo que está por venir.

Es importante no apresurarse ni tratar de evitar los momentos de dificultad. Muchas veces, esas dificultades tienen como objetivo enseñarnos lecciones que, si no aprendemos en ese momento, podrían ser mucho más difíciles de entender cuando ya estemos en la cima. La humildad es una de esas lecciones. Es en los momentos más bajos cuando somos más conscientes de nuestra dependencia de Dios, y eso nos prepara para manejar las bendiciones con la gratitud y la sabiduría necesarias.

La humillación como preparación para la bendición

La Biblia está llena de ejemplos de personas que pasaron por procesos humillantes, pero que, gracias a su perseverancia, finalmente recibieron grandes bendiciones. Un claro ejemplo de esto es la historia de José en el Antiguo Testamento. Desde joven, José fue despojado de su ropa de colores, fue vendido como esclavo, pasó años en prisión y fue calumniado injustamente. Sin embargo, todo ese proceso de humillación le permitió desarrollar una fe inquebrantable y una visión que lo preparó para liderar a Egipto en tiempos de hambre.

El proceso de humillación no es fácil, pero es necesario para que aprendamos a ser humildes. Cuando estamos en la cima, rodeados de bendiciones, es fácil olvidar de dónde venimos, pero si hemos pasado por un proceso de prueba, si hemos aprendido lo que es la lucha, la espera y la paciencia, entonces sabemos que todas las bendiciones que recibimos son un regalo de Dios. Es en nuestra humildad que podemos reconocer que todo lo que tenemos es gracias a Él y no a nuestros propios méritos.

Mantente firme en el proceso

En los momentos de humillación, cuando las cosas no van como esperamos, es fundamental recordar que todo tiene un propósito. La paciencia, la fe y la perseverancia son virtudes que se desarrollan en el proceso, y a través de ellas, Dios nos prepara para lo que está por venir. La humildad que se cultiva durante los momentos de dificultad es la misma que nos permitirá manejar el éxito, las bendiciones y el reconocimiento sin perder el enfoque en lo verdaderamente importante: nuestra relación con Dios y nuestra gratitud hacia Él.

No te desesperes ni pierdas la esperanza cuando sientas que el proceso te está humillando. En lugar de eso, permite que te transforme, que te enseñe y que te prepare para lo que está por venir. Porque, al final, el proceso no es solo un tiempo de pruebas, sino también de preparación para una bendición mayor.







Frase Cristiana (FC)

░ frasecristiana.blogspot.com
                                  
► No olvides registrarte en: 
VOTAPUBLICA.COM
En Twitter: @votapublica 

jueves, 15 de enero de 2015

Colosenses 3:12

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia. 
COLOSENSES 3:12



░ frasecristiana.blogspot.com
                                  
► No olvides registrarte en: 
VOTAPUBLICA.COM
En Twitter: @votapublica