Es Dios nuestro creador. Se establece así la creencia fundamental en un Dios único, omnipotente y personal que es el origen de todo lo que existe. Él creó el universo, en toda su vastedad y complejidad, no es producto del azar o la eternidad, sino que fue creado por Dios.
La creación fue un acto deliberado y poderoso de Dios, usando la palabra hebrea "bara", que implica una creación de la nada.
"Excelso sobre todas las naciones es Jehová, sobre los cielos su gloria."(RVR60)
Vivimos en un mundo donde las noticias cambian cada día. Los gobiernos se suceden, las economías fluctúan, las fronteras se modifican y las circunstancias parecen estar en constante movimiento. Sin embargo, por encima de todo eso permanece una verdad inmutable: Dios sigue sentado en su trono. El salmista levanta nuestra mirada para recordarnos que Jehová es excelso sobre todas las naciones y que su gloria está por encima de los cielos.
Qué tranquilidad produce saber que nuestro Dios no está limitado por el tiempo, por la geografía ni por el poder de los hombres. Él no gobierna únicamente sobre un pueblo o una región; su autoridad alcanza toda la creación. Ninguna situación escapa de Su conocimiento, ningún acontecimiento lo toma por sorpresa y ningún poder humano puede alterar Sus propósitos eternos.
A veces nuestros problemas parecen tan grandes que ocupan todo nuestro horizonte. Una enfermedad, una preocupación económica, un conflicto familiar o una decisión difícil pueden hacernos sentir que estamos solos frente a una montaña imposible de mover. Pero este versículo nos invita a cambiar de perspectiva. En lugar de mirar únicamente el tamaño del problema, nos anima a contemplar la inmensidad de Dios.
Cuando Isaías vio al Señor sentado en su trono, comprendió cuán pequeño era el ser humano frente a la majestad divina. Del mismo modo, cuando nosotros recordamos que Dios reina sobre todas las naciones, nuestras preocupaciones comienzan a ocupar el lugar correcto. No desaparecen de inmediato, pero dejan de gobernar nuestro corazón porque entendemos que existe un Rey mucho más grande que ellas.
La gloria de Dios sobre los cielos también nos recuerda que Su grandeza no puede medirse con parámetros humanos. Nosotros admiramos montañas, océanos y galaxias porque nos parecen inmensos, pero todo eso es apenas una pequeña manifestación del poder del Creador. Él es eterno, santo, perfecto y digno de toda adoración.
Esta verdad también fortalece nuestra confianza cuando oramos. No elevamos nuestras peticiones a un dios limitado o distante, sino al Señor soberano del universo, Aquel para quien nada es imposible. Él conoce nuestras necesidades antes de que las expresemos y obra siempre conforme a Su perfecta voluntad.
Hoy, cualquiera sea la situación que estés enfrentando, recuerda que el Dios que cuida de tu vida es el mismo que sostiene las estrellas con su poder. Descansa en su soberanía, confía en su dirección y permite que su grandeza llene tu corazón de paz.
Oración: Señor, gracias porque Tú reinas sobre toda la creación. Cuando mis fuerzas sean pequeñas y mis problemas parezcan grandes, ayúdame a levantar la mirada y recordar que tu poder es infinito. Que mi corazón descanse siempre en tu soberanía. Amén.
"Alabad, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová."
La alabanza es mucho más que una canción o unas palabras pronunciadas durante un culto. La alabanza es la respuesta natural de un corazón que ha conocido la bondad de Dios. El salmista comienza este hermoso cántico con una invitación sencilla y poderosa: "Alabad".
Es interesante que el llamado está dirigido a los "siervos de Jehová". Aquellos que han experimentado Su amor, Su cuidado y Su fidelidad tienen innumerables razones para levantar su voz en gratitud. La alabanza no nace porque todo marche perfectamente, sino porque Dios sigue siendo bueno aun cuando las circunstancias son difíciles.
Cuando alabamos al Señor, nuestros ojos dejan de enfocarse únicamente en los problemas y comienzan a contemplar la grandeza de Aquel que tiene el control de todas las cosas. La alabanza fortalece la fe, renueva la esperanza y llena el alma de paz.
Quizás hoy enfrentas desafíos o preocupaciones. Sin embargo, siempre existe una razón para alabar. Dios sigue siendo fiel. Su amor no ha cambiado. Sus promesas permanecen firmes. Que tu corazón encuentre motivos para glorificar su nombre en cada temporada de la vida.
Oración: Señor, gracias por Tu fidelidad y Tu amor constante. Que mi vida sea una expresión continua de alabanza y gratitud hacia Ti. Amén.