Hebreos 3:12
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;”
Este versículo nos presenta una advertencia seria, pero nacida del amor: cuida tu corazón. El escritor de Hebreos no habla solamente de acciones externas, sino de aquello que va creciendo silenciosamente dentro de nosotros.
La incredulidad rara vez aparece de repente. Muchas veces comienza con pequeñas dudas que dejamos crecer, con una oración que dejamos de hacer, con una herida que no entregamos a Dios o con una decepción que nos hace pensar: “Quizás Dios ya no está conmigo”.
El problema no es reconocer que tenemos dudas. A todos nos puede pasar. El peligro está en permitir que esas dudas se conviertan en una razón para alejarnos de Dios.
El texto habla de un “corazón malo de incredulidad” que puede llevar a apartarse del Dios vivo. Es como un camino que comienza con unos pocos pasos. Al principio parece que estamos solamente un poco lejos, pero si continuamos caminando en la misma dirección, la distancia aumenta.
Dios conoce nuestras luchas. Él no se sorprende cuando llegamos delante de Él con preguntas. Pero nos invita a no cerrar el corazón. Cuando no entendamos lo que está sucediendo, podemos seguir confiando en Aquel que sí ve el camino completo.
A veces queremos tener todas las respuestas antes de confiar. Dios, en cambio, nos enseña a confiar aun cuando algunas respuestas todavía no han llegado.
Una fe que permanece
La fe no significa que nunca tendrás preguntas. Significa que, aun teniendo preguntas, decides permanecer cerca de Dios.
Hay días en que la fe se siente fuerte, y otros en que apenas parece una pequeña llama. En esos momentos no necesitas fingir fortaleza. Puedes acercarte a Dios tal como estás y decirle con sinceridad lo que ocurre dentro de tu corazón.
No permitas que una temporada difícil defina lo que crees acerca de Dios.
Una tormenta puede oscurecer el cielo, pero no significa que el sol haya dejado de existir. Del mismo modo, cuando no percibes claramente la presencia de Dios, eso no significa que Él haya dejado de estar contigo.
Consejo paterno
Cuida tu corazón cada día. No esperes a sentirte completamente alejado para buscar a Dios.
Cuando tengas dudas, habla con Dios. Cuando estés confundido, lee su Palabra. Cuando estés desanimado, acércate a personas maduras en la fe que puedan animarte y aconsejarte.
Y, sobre todo, no tomes decisiones permanentes desde emociones pasajeras. Un día difícil no tiene que convertirse en una vida alejada de Dios.
Recuerda esto: la fe también se demuestra permaneciendo cuando no entendemos.
Si hoy tu corazón está cansado, no necesitas correr lejos. Da un paso hacia Dios. Él sigue siendo el Dios vivo, incluso en aquellos días en que tus sentimientos te dicen lo contrario.
Oración
Señor, guarda mi corazón de la incredulidad. Cuando tenga dudas, ayúdame a buscarte en lugar de alejarme. Cuando no comprenda lo que sucede, dame paciencia para confiar en Ti. Fortalece mi fe y enséñame a permanecer cerca de ti cada día. Amén. ♥
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