Lucas 1:6
“Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor.”
Cuando la fidelidad no parece producir resultados
Hay una pregunta que muchas personas llevan en silencio: ¿De qué sirve hacer lo correcto si las cosas siguen sin cambiar?
Zacarías y Elisabet conocían esa sensación.
Lucas los presenta como personas justas delante de Dios. Caminaban con fidelidad y procuraban vivir de acuerdo con sus mandamientos. Sin embargo, había una situación dolorosa en sus vidas: no tenían hijos. El versículo siguiente muestra que Elisabet era estéril y que ambos eran ya de edad avanzada.
Aquí encontramos una verdad que necesitamos recordar: obedecer a Dios no significa que nuestra vida estará libre de dificultades.
A veces podemos pensar que, si estamos haciendo las cosas bien, todo debería salir bien inmediatamente. Pero la vida de Zacarías y Elisabet demuestra que la fidelidad y las dificultades pueden existir al mismo tiempo.
Ellos podían ser justos delante de Dios y, aun así, tener una oración que parecía no recibir respuesta.
Dios ve una vida que otros no comprenden
Hay situaciones que desde afuera parecen contradictorias.
Alguien puede estar haciendo lo correcto y atravesando una temporada difícil. Puede estar orando y todavía tener preguntas. Puede permanecer fiel mientras una puerta permanece cerrada.
Eso no significa que Dios no esté viendo.
La Biblia no dice que Zacarías y Elisabet fueran olvidados por Dios. Al contrario, los presenta como personas que caminaban delante de Él con fidelidad.
Hay una diferencia enorme entre no recibir todavía lo que esperamos y estar abandonados por Dios.
Muchas veces juzgamos nuestra relación con Dios según las circunstancias del momento. Si todo marcha bien, pensamos que Dios está cerca. Si algo tarda, comenzamos a preguntarnos si nos ha escuchado.
Pero Dios mira mucho más profundo.
Quizás hoy estés viviendo una temporada en la que haces lo correcto, oras, procuras mantenerte firme y, sin embargo, todavía no ves el resultado que esperabas.
No confundas la demora con el abandono.
La fidelidad también tiene valor cuando nadie la aplaude
Zacarías y Elisabet no aparecen en este momento de la historia por haber conseguido algo extraordinario. Lucas primero destaca su manera de vivir.
Eso nos enseña que nuestra fidelidad tiene valor incluso antes de que llegue la respuesta.
Hay obediencias que nadie ve. Hay decisiones correctas que no reciben reconocimiento.
Hay oraciones que se hacen durante años. Hay personas que siguen confiando mientras por dentro luchan con preguntas que no saben responder.
Dios conoce todo eso.
No necesitas demostrarle tu fidelidad mediante grandes acciones. A veces ser fiel significa simplemente continuar caminando cuando todavía no entiendes el camino.
Consejo práctico
Si estás atravesando una espera, no permitas que la frustración te haga abandonar aquello que sabes que es correcto.
Sigue haciendo el bien. Sigue orando. Sigue cuidando tu corazón.
Sigue tratando con amor a quienes te rodean.
Y, sobre todo, no midas la presencia de Dios únicamente por lo rápido que llegan las respuestas.
También aprende a preguntarte:
¿Estoy permaneciendo fiel mientras espero?
No todas las respuestas llegan cuando nosotros queremos. Pero mientras esperas, tu manera de caminar sigue siendo importante.
Una semilla permanece escondida durante un tiempo antes de que podamos ver lo que está sucediendo debajo de la tierra. El silencio de la superficie no significa necesariamente que no haya vida.
Quizás hoy no puedas ver lo que Dios está haciendo.
Pero puedes decidir cómo caminar mientras esperas.
Oración
Señor, ayúdame a permanecer fiel cuando las respuestas tardan. Cuando no comprenda lo que sucede, enséñame a confiar en ti sin abandonar el camino correcto. Dame paciencia para esperar y un corazón firme para seguir haciendo el bien. Amén.
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